Particularidades del Derecho Humanitario

¿En qué situaciones se aplica?

A pesar de que la Carta de las Naciones Unidas tiene como propósito primordial que los conflictos se resuelvan de manera pacífica, en el caso de que no resulte así, la propia carta autoriza el uso de la fuerza armada siempre y cuando:

  • Un Estado o un grupo de Estados sea objeto de agresión por parte de otro Estado o grupo de Estados.
  • Sea decidido el empleo colectivo de la fuerza por el Consejo de Seguridad de la ONU, mediante medidas coercitivas contra un Estado que amenace la seguridad internacional con la finalidad de restablecer la paz.
  • Un pueblo bajo dominio colonial, libre una lucha armada a fin de obtener su independencia y derecho a la libre autodeterminación.
  • Existan hechos violentos en conflictos armados nacionales o internacionales.

¿En qué consiste?
Las actuaciones de las organizaciones o individuos que intervengan durante alguno de los escenarios en los que es aplicable el Derecho Humanitario, deben regirse por cinco principios fundamentales:

  • Principio de humanidad: No infligir sufrimientos a las personas, tratarlas con humanidad y no destruir sus bienes si esto no es necesario.
  • Principio de proporcionalidad: Está prohibido atacar objetivos no militares, y los daños que se causen no deberán ser excesivos o desproporcionados al objetivo militar que pretender alcanzar.
  • Principio de distinción: En caso de que exista duda del carácter militar o civil del objetivo, deberá prevalecer la presunción de que este es de carácter civil.
  • Principio de limitación: La elección de los métodos a utilizar en la guerra no son ilimitados, existe la prohibición del uso de armas, proyectiles, materias y métodos que tengan como resultado en las personas daños innecesarios.
  • Principio de necesidad militar: El motivo de la guerra debe ser lícito y deben procurarse siempre las reglas y costumbre de la guerra.
Army Patrol, de Clive Limpkin. Tomada en 1971 en Irlanda del Norte.
Army Patrol, de Clive Limpkin. Tomada en 1971 en Irlanda del Norte.

El Consejo de Seguridad de la ONU enfrenta un dilema en cuanto a la aplicación de este derecho, el cual ha tenido que ser correctivo y no con carácter preventivo, lo que es cierto es que cada vez cobra mayor fuerza la existencia de un “derecho de intervención humanitaria”, el cual ha enfrentado la oposición de numerosos Estados con base en el argumento del respeto a la soberanía, sobre todo en cuestiones de conflictos armados internos.

Es un hecho que en los conflictos armados internos no se respetan los usos y costumbres aplicables al derecho de guerra, por lo que el derecho internacional humanitario no ha encontrado el cauce para asegurar su aplicación en este tipo de atrocidades de las que ha sido testigo el mundo.

Como consecuencia de lo anterior, y partiendo de la universalidad de los derechos humanos, existe un movimiento que pugna por consagrar en los instrumentos internacionales que rigen el DIH, el llamado derecho de “injerencia” por razones humanitarias. La discusión se enfoca a asegurar que existe un deber de intervención, haciendo uso de la fuerza en caso de que se presenten violaciones masivas a los derechos humanos, sea cual fuere la naturaleza del conflicto.

La Cumbre Mundial de 2005 de la ONU, constituyó un parteaguas para impulsar la evolución de los conceptos de intervención y asistencia humanitaria hacia el de la responsabilidad de proteger a los individuos en su territorio del genocidio, la depuración étnica, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad.  Con base en lo anterior, se pretende que la soberanía nacional se encuentre condicionada al cumplimiento de estos deberes y se le reconoce la capacidad de intervención a las Naciones Unidas con base en el derecho internacional.

La ONU realizó un informe titulado “Hacer efectiva la responsabilidad de proteger” en el que se destacan: 1) la responsabilidad primordial del Estado de proteger a la población en su territorio, 2) el papel de la asistencia de la comunidad internacional a los Estados, y 3) la atención permanente y eventual respuesta colectiva por parte de la comunidad internacional cuando el Estado faltare a dicha obligación.

Si bien es una práctica que está cobrando fuerza, es necesario prever el surgimiento de conflictos mayores, derivados de rebasar los límites de la facultad de intervención en países con conflictos armados internos, apoyada en la defensa de los derechos humanos.

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